Entradas

A ti, que te creía inolvidable

Hace años que el destino, caprichoso, quiso poner punto y final a aquella historia que creíamos interminable. Hace años que tus labios dejaron de pronunciar mi nombre. Que tus dedos dejaron de erizar mi piel y que tus abrazos fuesen mi hogar. Pero al igual que una día me enamoré de ti, hoy has venido a mi mente por aún motivo diferente.. Tranquilo. Prometo no abrir cajones de rencor ya cerrados, de buscar culpables y recriminarte, o mejor dicho, recriminarme nada de lo que nos pasó. Porque ya te has ido. Ya no eres el protagonista de esta obra teatral con pinceladas dramáticas llamada “mi vida”. Como lees. Hasta ahora eras el actor principal de todas mis historias de amor, el cabeza de cartel de todas mis noches en vela, pero hoy te han sustituido. Si me hubiesen preguntado hace unos años, hubiese respondido sin titubear que lo nuestro sólo estaba en pausa. Una parada necesaria hasta que los dos hubiésemos vivido lo suficiente como para darnos cuenta de que lo que tuvimos era, ...

El destino caprichoso

Echo la vista atrás y recuerdo esos veranos que parecían no tener fin. Aquellos en los que nuestra rutina preferida no era precisamente dormir. Aquellas noches en las que solíamos arreglar el mundo apoyados en una mesa de billar con alguna cerveza en nuestro bar preferido. Aquellas noches que parecían interminables, contando y pidiendo deseos a estrellas más fugaces que la noche de San Juan. Ese que repetimos miles de veces "no crecer demasiado rápido". Año tras año nos dimos cuenta de que el destino era un ser despiadado, así que antes de desistir decidimos poner alguna condición. Si crecemos al menos que sea juntos. Creo que mi odio al destino empezó justo en esa última estrella. Esa que lo cambió todo, que nos cambió a todos.  Nuestro mundo empezó a girar, como gira la tierra sin que nos demos cuenta.  El eje era el mismo pero teníamos diferentes hemisferios. Cuando nos quisimos dar cuenta, mis veranos eran tus inviernos y por mucho que lo intentásemos sólo...

Vive y punto

Imagen
Dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Por eso, vive como si el mundo acabase mañana. Al fin y al cabo algún día tendrás razón. No te des a ti mismo la oportunidad de recriminarte algo que no has echo sólo por haber sido demasiado cobarde para intentarlo. Conduce con el volante al otro lado. Viaja a un nuevo país aunque no sepas el idioma. Matricúlate en esa carrera que todo el mundo dice que no tiene salida, total ahora mismo ninguna la tiene. Coge centenares de aviones y trenes. Haz alguna locura por amor, de esas de las que en un par de años reirás sólo al pensar cómo pudiste hacer algo así. Apúntate a Zumba aunque la Wikipedia defina la arritmia con tu foto. No lleves reloj. Pasa noches en vela riéndote con familiares y amigos, es más, haz de tu risa algo crónico y no la pierdas por nada del mundo. Ríe hasta que te salgan agujetas en la barriga. Ríe hasta llorar o llora hasta reír, pero RÍE. Salta, baila y canta como si no te importase lo que pueda ...